UNA MIRADA AL AGUA EN EL PERÚ

La problemática del agua en el Perú

Actualmente el mundo enfrenta la llamada “crisis del agua”, y el Perú no es ajeno a ella. De hecho, es uno de los cinco países de la región que se encuentran en una situación crítica respecto al recurso hídrico[1]; y salvo que haya un cambio drástico en la gestión y uso que el Estado, los actores económicos y la ciudadanía hacen de este recurso, el futuro no es nada alentador.

El valor económico del agua es incalculable, se podría decir que, hasta infinito, en tanto es imprescindible para cualquier actividad económica, y para la propia vida humana: una persona muere después de siete días sin acceder al agua. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud[2] considera el acceso a este recurso como un derecho humano básico, sin embargo, existe un gran número de personas en el mundo que no goza de él.

Solo en el Perú, existen aproximadamente cuatro millones de personas sin acceso a agua potable[3]. Esta realidad agudiza la situación de vulnerabilidad y precariedad en la que vive una gran parte de la población nacional, ya que ante la falta de agua se agudizan otras carencias; y el acceso al agua incluso puede llegar a ser determinante para hacerle frente a situaciones de emergencia, como un desastre natural o una pandemia, como lo demostró el covid-19.

Si bien la problemática del agua en el Perú es extensa, sumamente amplia y con gran variedad de temas específicos y aristas sobre los cuales ahondar, existen algunos abordajes generales que se pueden plantear, a modo de reflexión en el lector y, por qué no, incitación a investigar más respecto al tema.

Quizás uno de los aspectos centrales a considerar en cuanto a la problemática del agua y su gestión, es el aprovechamiento que se le puede dar a este recurso desde su fuente, o por decirlo en negativo, la cantidad de agua que se desperdicia. Este tema no hace referencia al “mal uso” que se le da al agua una vez captada como recurso en diferentes actividades, que también mencionaremos más adelante, sino a la cantidad del recurso hídrico que proviene de las fuentes naturales y desemboca en el mar o en el río Amazonas sin ser aprovechado.

No se trata solo de que el agua “se está extinguiendo”, en tanto los glaciares y las fuentes de agua perpetua se están derritiendo, sino que en su curso actual dejamos de utilizar una gran cantidad de agua para diferentes usos por no contar con una adecuada planificación, visión ni la tecnología necesarias para su aprovechamiento. Un caso de éxito, por mencionar solo uno, es el Contrato del río Matarraña, en Zaragoza. Este sistema de administración del recurso hídrico es el primero en su tipo en España, y previene los conflictos por la gestión del agua, abarcando toda la cuenca del Matarraña en la Demarcación Hidrográfica del Ebro, e integrando a tres comunidades autónomas y 27 municipios.

El sistema se basa en un proceso de participación amplio, que implica a todos los usuarios de los recursos hídricos de la cuenca, tanto públicos como privados, en un proyecto común de gestión del río para mejorar la calidad ambiental y ponerlo en valor, asegurando su gestión y aprovechamiento con criterios de sostenibilidad a partir de un programa de acción participativo. De esta manera, a través de sistemas de infiltración de agua, de la creación de lagunas artificiales a partir del cauce del río y sus afluentes, e incluso a través del almacenamiento del agua en bolsas plásticas especializadas de gran capacidad, los usuarios del recurso hídrico de esta zona de Zaragoza no tienen escasez ni conflictos por el agua. Existen en el Perú más de un caso en que la geografía y la organización territorial permitirían desarrollar proyectos de este tipo, solo hace falta la voluntad política y la capacidad de gestión pública y privada.

Ahora, como se mencionó también, el agua no solo se desperdicia al no idear y establecer sistemas que la capten desde su fuente, sino también por su “mal uso” o su no aprovechamiento. Hoy en día existen muchas actividades económicas en cuyos procesos productivos se puede incorporar el reaprovechamiento y reutilización de las aguas residuales, a través de su tratamiento y uso seguro.

Esta práctica se enmarca dentro del concepto de “economía circular”, en el cual se procura aprovechar al máximo todos los materiales e insumos de un proceso productivo en cada una de sus etapas, maximizando así su valor y minimizando el impacto en el medio ambiente. Aunque existen algunas empresas en ciertas actividades económicas que tienen mayor facilidad para llevar a cabo este tipo de práctica, aún no se ha interiorizado en el Perú el concepto de economía circular del todo, probablemente porque las empresas y los agentes económicos todavía no han podido visualizar los beneficios a largo plazo que la implementación de la economía circular traería para sus negocios, representando no solo mayores ganancias, sino también un impacto positivo en el medio ambiente y en el entorno social en el cual se desarrollan.

Por otro lado, el Estado peruano ha puesto en el ojo público el tema de la economía circular recientemente, como por ejemplo a través de la realización del “I Foro Internacional de Economía Circular: producción del futuro”, organizado por el Ministerio de la Producción en el año 2018; sin embargo, carecemos aún de una política pública rectora respecto a dicha práctica.

Otro aspecto crítico en cuanto a la problemática del agua, que no es muy discutido en el debate público sobre el recurso hídrico, es el de su tratamiento para el consumo humano. Por un lado, a raíz de la ocurrencia del Fenómeno del Niño y el incremento de lluvias, se tomó conocimiento de múltiples riesgos de contaminación que enfrenta la planta de tratamiento de agua Atarjea, la cual provee de agua potable a toda la ciudad de Lima y que, de recibir agua contaminada, dejaría de hacerlo, generando una crisis inimaginable.

Según la publicación Estudio Crisis del Agua: una amenaza silenciosa[4], algunos de los riesgos que podrían desencadenar una crisis hídrica son los movimientos sísmicos, El Fenómeno del Niño, entre otros.

Pero otro aspecto menos conocido respecto al tratamiento del agua para su consumo humano es el de los procesos que se siguen para potabilizarla. Actualmente, existen tecnologías modernas capaces de tratar el agua para consumo humano de manera mucho más eficiente, saludable y económica que las tradicionales, que la llevan a cabo a través del uso de una gran cantidad de químicos. Esto, además de no ser el método más saludable para el consumo humano, lleva a incurrir en un gasto diario exorbitante en productos, lo cual siempre incrementa los costos para la empresa de tratamiento de agua, en tanto los insumos siempre tenderán al alza de precio, mientras que las tecnologías son inversiones a largo plazo.

Por último, se podría también hablar de la “diversificación” en cuanto a los métodos de captación del agua para su tratamiento y potabilización, sobre todo tomando en cuenta que Lima cuenta con un déficit diario de 6 m3 para atender a una población que ya supera los 12 millones de habitantes. La principal fuente de agua de Lima seguirá siendo el río Rímac, seguido de los ríos Chillón y Lurín. Sin embargo, salvo la cuenca del río Lurín que ha ya fue estudiada desde su naciente hasta su desembocadura; las cuencas del Rímac y Chillón aún están por evaluarse para conocer su real potencial hídrico aprovechable durante los periodos de avenidas y estiaje. En los ríos Rímac y Chillón se han iniciado obras para recarga del acuífero en periodos de avenida mediante infiltración forzada, con las propias aguas que discurren en su cauce; sin embargo, esta técnica de infiltración debe continuar.

Se están mencionando solo algunos de los aspectos más relevantes de la problemática del agua en el Perú; así como su importancia en el desarrollo de las actividades económicas del país y en la vida de las personas en general. El primer aspecto mencionado fue la gestión del recurso hídrico desde su fuente, tanto para su aprovechamiento como para su cuidado, en tanto de ese primer paso depende toda la cadena posterior del agua. Pero no solo se trata de aprovechar al máximo el agua al momento de captarla como recurso natural, sino también a través de los diferentes procesos en los que se utiliza, es decir, hay que tratar de sacarle el máximo provecho al agua como insumo de una cadena de producción, reutilizándola, usándola de manera eficiente, etc. Por último, se menciona de manera general la problemática del acceso al agua potable en el país y las posibilidades de innovación que existen en esa actividad.

El Perú, al igual que el mundo, enfrenta una crisis hídrica; y por más lejana que parezca, ya está acá. Sus consecuencias pueden llegar a ser catastróficas, llevándonos a experimentar situaciones que pensamos ver solo en películas apocalípticas. Por ello, es nuestra responsabilidad tomar conciencia de este problema, informarnos y actuar para revertirlo, tanto en nuestra vida cotidiana como ejerciendo nuestro rol de vigilancia ciudadana ante las diferentes instancias de gobierno y sus representantes.

No se puede ignorar que el agua es un derecho humano, tiene un inmenso valor ambiental, incalculable y sumamente complejo, tanto en el hogar, la salud, la educación, en la cultura, y la economía, y cumple una función indispensable para la vida de los seres humanos. El agua está íntimamente relacionada con los recursos naturales, con la tierra, con los bosques, con los cultivos, las plantas, los animales, los seres humanos… Todos los seres vivientes necesitan agua para mantenerse vivos. Por eso se sostiene que sin agua no es posible la vida[5].

Un sol invertido en agua representa en salud una economía de 3 soles, y para la productividad nacional significa más de 20 soles.

En algunas zonas, la escasez de agua podría mermar el crecimiento económico hasta un 6% del PIB[6]. Cada dólar invertido en agua y saneamiento ofrece el cuádruple en rentabilidad. Entre los beneficios para la calidad de vida que conlleva la mejora del saneamiento se incluyen el aumento de la asistencia escolar, una mayor privacidad y seguridad (en especial para las mujeres, los niños y las personas mayores) y un mayor sentido de dignidad para todas las personas[7].

*Artículo elaborado a partir de entrevista con el Ing. Carlos Silvestri


[1] 2024. Aquaduct Water Risk Atlas. World Research Institute.

[2] 2010. Resolución 64-292. Organización Mundial de la Salud.

[3] 2020. Formas de acceso al agua y saneamiento básico, pg. 5. Instituto Nacional de

[4] 2020. Fondo de Agua para Lima y Callao (AQUAFONDO). Elaborado por Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE).

[5] 2007. Foro de los Recursos Hídricos.

[6] 2020. Sanitation and Water for All.

[7] Instituto Nacional de Estadística e Información.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio